¿Qué es Montessori?

Para mí, Montessori es ¡un hermoso regalo para la humanidad!

Pero investigué, redacté, corregí y edité esto para vos.

Hoy en día, es una filosofía de educación diferente a la tradicional que aplican muchos padres alrededor del mundo en sus casas y también, los que pueden, en escuelas (más de 22.000 públicas y privadas en todo el mundo). Sus planteamientos filosófico-pedagógicos son un legado para la humanidad, van más allá de un método en concreto y particular.

Montessori nació como un método educativo creado y desarrollado en por María Montessori (1870-1952), doctora, pedagoga, científica, antropóloga, psiquiatra, filósofa, psicóloga, feminista y humanista italiana.

¿Y cómo lo hizo? En 1897, como ayudante de la cátedra de Psiquiatría, tomó contacto con niños que tenían necesidades especiales y, después de años de estudio, probó que sus casos eran para “terapia educativa” y no para terapia clínica o psiquiátrica. Obviamente al principio en el entorno hubo mucho escepticismo, pero en poco tiempo María Montessori logró que esos niños se interesaran realmente por aprender e incluso alcanzaran notas superiores al promedio en los exámenes oficiales de lectura y escritura.

Cito algo interesante de Mario M. Montessori (ex director general de la Association Montessori Internationale e hijo de María Montessori) y luego te prometo palabras más sencillas para explicar más:

“En este volumen (La mente absorbente), la doctora Montessori (…) expone de forma realista la necesidad, ya universalmente aceptada, de la «educación desde el nacimiento». Resulta evidente que a tal educación solo se puede llegar cuando la educación misma se convierta en una «ayuda a la vida» y trascienda los estrechos límites de la enseñanza y de la transmisión directa de conocimientos o ideas de una mente a otra. Uno de los principios más notables del Método Montessori es la “preparación del ambiente» ; en este período de la vida, mucho antes de que el niño vaya a la escuela, la preparación del ambiente ofrece la clave para una «educación desde el nacimiento» y para un verdadero « cultivo» del individuo humano a partir de su primera entrada en la vida.

Se trata de una tesis fundada sobre bases científicas, pero consolidada por las experiencias de quien ha ayudado a la manifestación de la naturaleza infantil en todo el mundo y que puede dar testimonio de la grandeza mental y espiritual de estas manifestaciones, en gran contraste con la visión que ofrece la humanidad, cuyo abandono del niño durante el período formativo se convierte en la amenaza más grave para su misma supervivencia”.

¿Cuáles son las claves de la educación Montessori?

El método Montessori es una manera de aprender que respeta la sabiduría innata de los niños y niñas, personas íntegras y completas que quieren incorporar conocimientos por interés y no por obligación. El aprendizaje montessoriano es un proceso vivencial, personal, que respeta el ritmo interno y propio de cada niño.

María Montessori dejó un gran legado para educar a los niños “para la paz”, ya que el método prioriza el respeto al entorno y al prójimo como valor fundamental del desarrollo humano.

Las tradicionales técnicas (rígidas, disciplinarias y pasivas) del sistema (primario y secundario en nuestro país) se sustituyen por una pedagogía basada en:

  • El respeto hacia el niño y su predisposición natural a aprender.
  • La conciencia de que el aprendizaje es un proceso natural del niño que se alimenta en ese proceso del ambiente que lo rodea para adaptarse a este y tomar de él las experiencias que le darán las herramientas para desarrollarse y crecer como persona. Entonces, en la medida que adaptemos el ambiente del niño, él podrá resolver sus necesidades sin depender del adulto. O sea que el adulto no le imparte el conocimiento, no le “enseña”, sino que lo guía y prepara ese ambiente con los materiales y experiencias que necesita para aprender por sí solo (autoeducación). ¿Y cómo aprende? Con libertad (iniciativa personal y libertad de movimiento en espacio) y opciones entre las cuales escoger. Con entusiasmo, concentración (flow) y repetición (trabajando) en el uso de materiales didácticos especialmente para cada etapa del desarrollo.  Además, hay heterogeneidad de edades en la misma clase, de manera de que los mayores “den” el conocimiento a los más pequeños.
  • La estimulación sensorial en la enseñanza inicial  (el niño aprende a través de los sentidos, como el del tacto, la exploración, para así y luego comprender lo abstracto). Y el uso de material didáctico específico a través del cual los niños incorporan por sí solos el conocimiento de las diferentes áreas de aprendizaje, los lleva a la autoeducación, al descubrimiento, al potenciar su desarrollo natural.
  • El fomento de la espontaneidad (para observar qué intereses tiene el niño y a partir de eso darle solo el estímulo necesario, sin excesos).
  • El aprendizaje del cuidado propio y con elementos apropiados para su tamaño (llamado “vida práctica”, o sea actividades cotidianas de la vida real) a fin de desarrollar la autonomía personal del niño, un sujeto activo, que es capaz de tomar decisiones, y que sentirá confianza en sí mismo y autoestima.
  • La educación para la paz: El sistema tradicional de educación nace con el sistema prusiano, que buscaba replicar el modelo de “soldados listos para la guerra” con “obreros obedientes” para las fábricas. El método Montessori nace en tiempos de guerra y su fin último es educar para la paz, mediante, en palabras de su creadora “el desarrollo espiritual del hombre, la mejora de su valor como individuo y la preparación de los jóvenes para entender los tiempos en que viven“. Todos los puntos anteriores vienen a responder a este último, y por eso acá estoy investigando y compartiendo esto con vos. Quiero un mundo mejor para mi hijo. ¡Como vos!

Un cambio de paradigma

Comprender el método Montessori lleva tiempo, incluso a mí me pasó. Porque tenemos que reeducarnos a nosotros mismos, desaprender lo aprendido, en el sentido de que es un cambio de paradigma. Al principio, algunas cuestiones pueden “no cerrarnos”, y además solemos dejarnos llevar por muchos mitos que andan dando vuelta y comentarios de gente que nunca estudió ni vivió realmente esta filosofía, pero cuando investigás (me encanta poner las tildes, ¡bien argentas!, así sentís esto más cerca, más de acá, acostumbrados tanto a nuestros amigos españoles que tan clara la tienen con Montessori), tomás cursos, leés cosas serias de gente con experiencia en el tema, reflexionás y comprendés de qué se trata, la cabeza hace clic y te querés unir a este nuevo mundo. Yo te aseguro que vos, tus hijos, tu familia y el universo (sí) serán todavía más felices con Montessori. El inicio, ¡en casa!

¿Y cómo siguió la historia de María Montessori?

Si seguís ahí, te cuento más:

La dra. Montessori estudió el trabajo acerca de niños con retrasos mentales de JeanMarc Itard y Edouard Séguin, alumno de este, quienes habían desarrollado una técnica de educación a través de los sentidos, con hincapié en el respeto y la comprensión de cada niño en particular, incluso ella se basó en los aparatos y el material práctico de Itard y Séguin para ayudar a desarrollar las percepciones sensoriales del niño y las habilidades motoras. Y comprobó que esos primeros niños en riesgo social que estaban en un ambiente preparado donde las actividades estaban diseñadas para apoyar su desarrollo natural tenían el poder de autoeducarse.

Diseño de algunos de los materiales Montessori. Ph: Archivo Histórico OEPM

En 1901 se sumergió en sus propios estudios de filosofía de la educación y la antropología. Su método claramente sería más eficaz todavía al aplicarlo en niños sin esas dificultades. Fue en el año 1907 cuando abrió en San Lorenzo, Italia, su primera Casa dei Bambini (para 50 niños de 2 a 5 años de edad) con su método.

Al año de esa primera Casa de Niños, parte de Suiza adoptó sus principios y la propagación del nuevo enfoque educativo comenzó. 

En el verano de 1909 dio el primer curso de formación y se publicó su primer libro, El método Montessori,  el cual fue el más vendido en Estados Unidos en 1912 y traducido a 20 idiomas.

Luego de dar su primer curso internacional en 1913 en Estados Unidos, su método fue tan celebrado que al año 100 colegios locales lo habían adoptado y se creó así la American Montessori Society, presidida por Alexander G. Bell y con participación de Thomas Edison (1847-1931), quien admiraba los principios. En 1916 fue nombrada directora del Seminario-laboratorio de Pedagogía de la Diputación de Barcelona, España, donde se había adoptado su método, y  en 1922 fue nombrada Inspectora General de Escuelas en Italia

Legendaria primera Casa dei Bamini, en San Lorenzo, Italia.

Brindó conferencias por Reino Unido y el resto de Europa, donde su enfoque se iba expandiendo pero todo fue opacado por los acontecimientos de la Primera Guerra Mundial.

En 1929, fundó, para continuar su legado, la Association Montessori Internationale (AMI), con sede en Ámsterdam, que hasta 2015 tuvo como presidenta a su nieta, Renilde. En 1934, dejó su cargo público en Italia luego de criticar el fascismo de Mussolini (y luego su sistema fue prohibido allí y en Alemania, donde también quemaron sus libros junto con una escultura de ella) y se exilió en Barcelona. Al estallar la Guerra Civil se fue a los Países Bajos. En 1939 viajó con su hijo Mario a la India, donde conoció a Gandhi y capacitó a cientos de maestros, pero también, al estallar la guerra, como ciudadana italiana fue puesta bajo arresto domiciliario. Pasó el verano en la estación de montaña rural de Kodaikanal y esta experiencia guió su pensamiento hacia la naturaleza de las relaciones entre todos los seres vivos, un tema que fuera a desarrollar hasta el final de su vida y que se conoce como “la educación cósmica”, un enfoque para niños de 6 a 12 años.

Kodaikanal, India.

Al siguiente año, regresó a Italia, donde volvió a ser docente universitaria y colaboró en la reconstrucción del sistema escolar nacional. En 1949, decidió establecerse en Holanda.

Más reconocimientos: dejó su legado en unos 13 libros, obtuvo dos doctorados “honoris causa” por Durham (1926) y Ámsterdam (1950), representó a su país ante la UNESCO (1950), fue nominada tres veces al Premio Nobel de la Paz (1949, 1950 y 1951). Falleció en Noordwijk (Holanda) a los 81 años.

María Montessori con sus niños trabajando en el ambiente.


Fuente consultada: Association Montessori Internationale

Supervisión general: Pablo Cornejo, Asistente Montessori (Fundación María Montessori Argentina, afiliada a la Association Montessori Internationale) 

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