María Montessori para niñas rebeldes

En nuestro último viaje estuvimos, entre otros lugares divinos, en Valencia. Allí pudimos conocer y capacitarnos el colegio Montessori más importante de la ciudad (más adelante haré el post sobre lo que estoy investigando, les juro que no me alcanza el tiempo, sabrán de lo que les hablo) y encontramos el ansiado libro Cuentos de buenas noches para niñas rebeldes, de Elena Favilli y Francesca Cavallo, con ilustraciones fantásticas de muchas mujeres talentosas.

¿Y adivinen quién está entre sus páginas? Sí, nuestra inspiradora María Montessori. Como les prometí en Instagram, va su página (Elena y Francesca seguro nos lo dejan compartir, porque es solo una de sus 212 páginas y seguro las alienta a comprar el libro, que está llegando al país).  En la edición final quedó “Maria” sin tilde y podríamos corregir pequeños detalles, tal vez por la traducción… pero la esencia de su vida está.

MARÍA MONTESSORI

MÉDICA Y EDUCADORA

Habría una vez una profesora que trabajaba con niños discapacitados. Se llamaba María y también era doctora. 

El lugar de poner en práctica los viejos métodos de enseñanza, María se puso a observar a los niños para entender cómo aprendían. En su escuela, a los niños no se les obligaba a hacer lo que dijera el maestro, sino que podían andar con libertad y elegir la actividad que más les gustara.

Las técnicas innovadoras de María resultaron ser muy efectivas con niños discapacitados, así que decidió abrir una escuela para educar a toda clase de niños y niñas con los mismos métodos de enseñanza. Esa escuela de llamó “Casa de Niños”.

Para la Casa de Niños, María inventó muebles de tamaño infantil: pequeñas sillas ligeras que los niños podían mover con facilidad y estantes bajos para que pudieran tomar las cosas sin pedirle ayuda a un adulto.

Maria también creó juguetes que alentaran a los pequeños a descubrir el mundo de forma práctica e independiente. En sus clases, los niños descubrían cómo abotonarse y desabotonarse la camisa, cómo llevar un vaso de agua sin derramarlo y cómo poner la mesa por sí solos.

-Los niños deben aprender a ser autosuficientes -decía-. Si saben atarse los zapatos y vestirse por sí solos, sentirán la felicidad que trae consigo la independencia.

El método de María Montessori se sigue usando en miles de escuelas y ayuda a niños y niñas de todo el mundo a crecer fuertes y libres

Fuente: Cuentos de buenas noches para niñas rebeldes, de Elena Favilli y Francesca Cavallo.

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