El nacimiento de Roma

 

Soñaba con contarles todo sobre mi parto en casa, llena dexitocina, sanando con la medicina de mi propia placenta… y hubiese sido el final perfecto para esta historia de Roma que ya les conté en otro post.

Sin embargo… como todo parto PLANIFICADO en domicilio, tenía un PLAN B, que es el traslado a una institución en caso de ser necesario. Yo, debido a mis antecedentes clínicos, además de tener un equipo de parteras tenía, tengo, un obstetra para asistirme. Los antecedentes eran 3 raspados (en mis tres abortos espontáneos no tuve información para poder proceder de otra manera), un conoleep por HPV (ídem) y una cesárea, que pudo haberse evitado, o no. Con este panorama, del cual no quise hablar mucho porque no quería atraerlo sino alejarlo, era probable -o no- que el cuello de mi útero tuviera cicatrices que no fueran favorables al momento de dilatar, pero eso no lo sabríamos hasta el momento del parto. Y yo decidí apostar, soñar, intentar…

Llegó el día, el 13 de febrero empezó un hermoso río suave de contracciones muy espaciadas, las cuales recibí con emoción y en cuatro patas en la cama moviéndome como me enseñaron algunas mujeres. Esa noche pude dormir y a la mañana siguiente el líquido amniótico empezó a chorrear por mis piernas y el tapón mucoso, a salir. Nico y yo estábamos emocionados. Luca me acompañaba haciendo el silencio que necesitaba en cada contracción, durante gran parte del día, en toda la casa. Pero la siguiente noche ya no pude dormir casi nada, porque las contracciones ya eran de un mar bastante bravo que me paralizaban y al principio no sabía qué hacer, cómo atravesarlas. El miedo comenzó a llegar, a invadirme, lo confieso, pero también era válido. Siempre estábamos comunicados con nuestro equipo, que venía a vernos para evaluarnos pero dándonos nuestro espacio en familia.
La mañana del 15 las necesitaba presentes y Nico las llamó a Myri y Mariana, yo ya no podía hablar. Los masajes de Marian fueron un bálsamo; ellas y Nico me sirvieron el desayuno, me dieron aliento. Nos informaron que como la bolsa estaba rota hacer tacto para ver si había o no dilatación tenía cierto riesgo, y que el médico iba a venir para evaluar la situación… Al mediodía llegó Carlos, junto a Ale, la tercera de mis parteras. Con mucho amor, me explicó cómo era el panorama: con mis antecedentes, sumados a una bolsa rota que iba a cumplir 24 hs y Estreptococo positivo, si no había dilatación (como todos sospechaban, por la simple razón de que mis contracciones eran solo cada 10 minutos), deberíamos irnos a sacar a Roma a la clínica. Con mucha precaución y medidas de seguridad, me hizo el tacto, que me dolió bastante pero fue aliviado por la contención de Ale, como en cada control. Y ahí terminó la posibilidad del “sueño”, ya que mi cuello estaba totalmente cerrado, e incluso hacia atrás. Con el mismo amor, nos lo informó, y viendo mis lágrimas nos dijo que nos tomemos el tiempo para procesarlo, que no había apuro, pero que nos íbamos a ir a la clínica, todos juntos. Inducir el parto no podían, por la cesárea anterior.
Luca quería venir con nosotros, y así fue. Yo seguía con esas contracciones que me partían bastante al medio, y empecé a odiarlas cuando confirmé que no estaban sirviendo de nada. Creo que desde ese momento perdí la conexión con mi cuerpo, y con mi mente. Nico hizo lo que pudo, la madrina de Roma estaba en la puerta de la clínica cuando llegamos, y se hizo cargo de Luca, quien estuvo presente en todo momento, con mucha emoción, información y felicidad. Creo que él fue quien más disfrutó, y ese objetivo que tenía de que él fuera también protagonista sí que se cumplió, incluso las parteras y hasta el mismo médico fueron como tíos en esos días, jugaban con él, le daban atención. Sorprendentemente, hasta durmió la segunda noche en la clínica con nosotros… (creo que no se dieron cuenta… pero no teníamos con quién dejarlo y él quiso quedarse).
Entré caminando al quirófano, con contracciones, chorreando todavía líquido amniótico… otra vez un mix entre trabajo de “parto” (porque en realidad era un preparto) y una cirugía… Allí estaban Marian de mi mano, y Ale ayudándome a pasar las contracciones acostada. Todos preparando la llegada de Roma, con emoción, con respeto. Ya eran más de las 17 hs. Entró Nico, y comenzaron a abrir la cesárea anterior para sacar a Roma, quien ya sabía que estaba por salir, por todo el trabajo que habíamos hecho juntas.
Ahí comenzaron los problemas. El primero, del que me enteraría en la habitación ya con Roma en la teta, fue que la cesárea anterior estaba tan baja y hecha de tal manera que se pegó a la vejiga, por lo cual fue imposible sacar a Roma sin provocar una fisura en mi vejiga… lo que provocó que yo estuviera 10 días con una sonda en mi uretra hacia una bolsita donde se depositaba mi orina, lo cual fue muy incómodo para cuidar a una beba y sobre todo luego de una cesárea… pero eso fue poco. Como dicen, las intervenciones provocan más intervenciones, y este fue un ejemplo.
No fue lo que soñé, pero la sacaron y ella estaba perfecta, lloraba fuerte, lo que por un lado no me gustó y por otro me dio tranquilidad, todos la recibimos con mucho amor y la pusieron en mi pecho, la acaricié, la besé… y se hizo realidad mi verdadero sueño, que era TENERLA CONMIGO. SANA (recordarán algunas que ambas tenemos una anomalía genética pero está todo perfecto).
Sin embargo… no pudimos tener control sobre las intervenciones innecesarias que le querían hacer a Roma, ya que el personal de Neonatología era de la clínica, su “humanidad” dependía de la guardia que nos tocara, y no formaba ni tenía relación alguna con mi equipo, que estaban actuando de manera particular allí, como personal externo digamos. Roma lloraba sin parar, durante un tiempo que me pareció excesivo, yo la escuchaba mientras me cosían y mis parteras me contenían. Empecé a llorar de oír tanto llanto, y enseguida escuché a mi marido que casi gritaba “te dije que no queremos que le hagas nada”… y voces que no llegué a entender. Evidentemente había algo que no estaban haciendo bien…
Pasaron unos minutos más y me llevaron a la habitación, donde me esperaba Luca y la madrina de Roma, y al minuto llegaron Roma con Nico, quienes por suerte no se habían separado ni un minuto. Enseguida se prendió a la teta y el sueño de ser cuatro se hizo realidad. Luca tenía los ojos llenos de lágrimas de la emoción, su mirada fue increíble.
Y en algún momento Nico me lo contó. Apenas nacida, le metieron una cánula por la garganta, otra por la cola, la bañaron, la ¡¡peinaron!!, la pesaron y, como pesaba 2.500 kg querían sacarle sangre, y ahí fue cuando Nico les explicó que en la familia de él casi todos habían tenido ese peso, o menos, y gritó al no ser escuchado; y obviamente querían vacunarla, ponerle la vitamina K y las gotas benditas en los ojos, a lo cual también Nico se negó, para recibir la primera amenaza: “Vamos a notificarlo a la fiscalía”, o algo parecido. Sufrí mucho cuando me dijo todo esto, porque justamente quería parir en casa para que seamos respetadas, sobre todo ella, y lo que pasó para mí fue terrible. En su hora sagrada, tanta agresión, porque no tiene otra descripción.
¿Fue mi-nuestra culpa no haber prevenido esto con un plan de parto en caso del plan B? ¿Lo hubieran respetado? No lo sé, pero hoy por hoy estoy muy orgullosa de lo que pudo hacer Nico. Aunque la cosa no terminó ahí.
Al rato, yo estaba sola en la habitación, seguramente porque Nico fue a buscar agua o algo así, dándole teta a Roma con dolores de entuerto, el efecto de la anestesia pasando y dolida por como se había dado todo… y entró el coordinador de Neo para decirme “vengo a notificarte que VAMOS A PONER A TU HIJA EN CUSTODIA DE UN JUEZ, YA QUE SE NIEGAN A SACARLE SANGRE Y VACUNARLA”. Sí, no es un chiste ni una exageración. Supe que no era el momento para discutir ni la persona… le pedí que fuera luego cuando estuviera Nico, y que si era cierto que por ley tenía que vacunarla ese día y demás, que lo hiciera conmigo dándole teta. A lo cual me dijo “Sí, igual no te preocupes que siempre les damos AZÚCAR….” ¿Qué iba a discutir con un supuesto profesional que le daba azúcar a un recién nacido?
Terminamos sometiéndonos, poniéndole la vacuna, la vitamina K, pinchándola para corroborar que efectivamente la glucosa, a pesar del “bajo peso”, estaba ok. Y también las gotitas, que como era un gel y se la pusieron con los ojos cerrados, rápidamente se la pude sacar, porque sé que gonorrea yo no tengo… Por lo menos no fue apenas nacida, y en mi teta… si es que me sirve de consuelo…

Estuve más triste que feliz varios días, llorando yo lo que sentía que podría llorar ella, con el apoyo de mis compañeras doulas, mis amigas más cercanas y, por supuesto, de mis parteras (nuestrasparteras). Los dolores en mi cuerpo acrecentaban esta tristeza, sumado a las molestias que seguían provocando gran parte del personal de la institución que nos ofrecían mamadera cada dos por tres y se horrorizaban al vernos piel con piel, o sea en tetas yo y Roma solo con pañal.

Pero como todo, fue pasando. Y como lo que hay que sanar, fuimos sanando, juntas. Y en uno de los tantos mensajes que me mandaron llenos de amor leí esto: “Estás roto, Muy roto, Y lo lamento. Pero no se trata de ello. Sino de lo que haces con eso. Porque he visto quiénes lo han vuelto música, poesía, literatura. Y dejame decirte, que las mejores cosas se hacen con el alma hecha trocitos. Así que ¡vamos! No te despidas de la vida; Toma tu dolor y conviertelo en Arte”.
Y ese día decidí que iba a convertir esta experiencia en algo bueno: el Proyecto Roma, por UNA BIENVENIDA RESPETUOSA A LES BEBÉS EN TODAS LAS INSTITUCIONES DE ARGENTINA. Lo detallaré más en otro post, pero en principio se trata de redactar un escrito que les explique a los profesionales por qué es tan importante la hora sagrada y por qué no es necesario, salvo excepciones obviamente, hacerles todo lo que suelen hacerles a les bebés, y juntar firmas de apoyo para que llegue donde tiene que llegar, difundirlo a la prensa, etc. Si quieren, ya pueden dejar vuestros (sus) mails en comentarios y les contaré en cuanto pueda los detalles.
Llena de la ola de oxitocina que me está dando la “lactancia romana”, del cuidado amoroso de Nico, la paciencia de Luca, esperando la medicina que pronto harán con mi placenta (por suerte pude conservarla), les agradezco a ustedes todo el apoyo que me dieron al planificar este parto, el respeto, la colaboración de los sponsors y participantes de la rifa (cuando el plan B es necesario, hay que cubrir también los honorarios del equipo dentro de la clínica, así que me sirvió muchísimo la rifa) y el aliento que me dieron cuando conté que no pudo ser en casa.
Ahora sí puedo decir que estoy feliz, porque finalmente llegó Roma luego de una lucha conmigo misma de 10 años, y porque es mujer, ya que siento que tendremos un vínculo especial que espero dure toda la vida. Ella me enseñará tanto y yo, por mi parte, le daré muchaaaa teta, con su padre la acercaremos a la mejor alimentación posible, le contaré de pequeña que tiene un útero, que se alegra cuando ella se alegra, que la menstruación y nuestros poderes son sagrados, que no debemos someternos a nada, que debemos cuidar nuestro cuerpo, optando siempre por lo natural. Y, por supuesto, que puede parir. Tal vez ella cumpla mi sueño de parir, porque gran parte de mí estará en ella, siempre.
GRACIAS, HIJA. GRACIAS, MUJERES. GRACIAS, NICO, LUCA.

La historia de Roma

 

Este emprendimiento no solo se trata de muebles, ya lo saben, sino también de crianza respetuosa. Y toda crianza nace, muchas veces, desde el deseo de una mujer de ser madre; por eso este post.
La historia de Roma es lejana, es triste pero tiene un final inesperado. El subtítulo de su historia tiene la palabra INFERTILIDAD, en su primera versión. Editado, tiene la palabra DESEO, pero ese de verdad, y SANACIÓN.
Todo empezó en 2008, cuando comenzamos a buscar un embarazo que llegó a alegrarnos los días en Buenos Aires pero nos dio una trompada tristísima en Montevideo, cuando lo perdimos a los dos meses, donde me hicieron el primer raspado, o legrado, porque se hacía por rutina y yo no tenía nada de información sobre fisiología. Al año siguiente logramos el embarazo que seguro iba a estar bien, porque todos decían eso, y cuando llegó la ecografía sin latidos todo se volvió peor, confuso y terrible. Nada podía tener sentido.
El obstetra de entonces, se jugó la llamada de la prepaga retándolo y me mandó a hacer los estudios pertinentes, además de prometerme que él, un día, me iba a ser un parto. Todos los estudios, pero todos, me salieron mal. A mí, a mi compañero no.
El peor de todos fue el genético, el cariotipo, que me entregó la genetista, a quien creo que no escuché más de tres palabras para oír en mi mente 1. “Me voy a morir”. 2. “No puedo ser madre”. Mis genes estaban mal, muy mal, como para lograr ser madre naturalmente, las chances de lograr un embarazo sin ayuda carísima de la ciencia eran mínimas y si lo lograba las chances de tener un bebé sano eran, también, bajísimas.
¿La trombofilia? Una papa, señoras, al lado de eso, para mi situación, sobre todo cuando descubrí que mi famosa doctora, que me lo diagnosticó solía mandar a todas al mismo laboratorio de estudios, solía dar el mismo diagnóstico, solía recetar la misma droga del mismo LABORATORIO…
El segundo héroe en ese lío fueron dos mujeres, que habiendo pasado por la experiencia de la infertilidad antes de lograr ser madrazas, fundaron Concebir, una ONG que ayuda a personas con este problema. Con sus grupos, puede entender que no era la única, que no estaba sola, que la lucha era dura pero que en muchos casos se podía. Íbamos con mi compañero y más de una vez la tristeza se transformaba en risas con personas como las que ahí conocimos.
Y un día, mi compañero, que estaba haciendo terapia individual, puso la comida en el microondas mientras me dijo “mi psicóloga me dijo por qué no probamos hacer OVODONACIÓN”… yo quise matarlo con los rayos de ese aparato mientras pensaba que me estaba diciendo que yo, como mujer, era una inútil.
Me llevó un año procesar eso. Aceptar que no se es madre por los genes, ni por la panza, ni por la sangre, ni porque sus hijos se te parezcan. Chau vanidad, hola humildad. Chau mandatos, hola realidad. Hola VERDADERO DESEO. ¿Vos qué querés, ser madre? Bueno, listo, parece que la manera es esta.
Fue ahí que empecé a escuchar sobre la OVODONACIÓN, cosa que les cuento ahora entre contracción y contracción, pero no estoy en trabajo de parto, o al menos eso creo. Al principio me parecía algo casi terrible, algo lejano y casi inaccesible económicamente hablando. Con el tiempo, no sé bien cómo pero seguro los grupos de Concebir tuvieron mucho que ver, me empezó a ser una buena opción. En medio de todo esto, fuimos a anotarnos para la lista de adopción, porque queríamos ser padres, no importaba cómo llegaríamos a serlo. Fue entonces que hice un “match”: entre mi deseo de maternidad que, repito, era verdadero, y la adopción, LA OVODONACIÓN ERA UNA BENDICIÓN.
A las pocas semanas estaba sentada en el consultorio de la doctora que la amiga de una amiga me recomendó. Una persona divina. Al mes y medio, estábamos esperando a Luca.
Así empezó este maravilloso camino de la maternidad. Maravilloso en todo sentido para mí -en serio, hasta ahora pero creo por una razón que muchas ya saben- pero la INFERTILIDAD SEGUÍA AHÍ, desafiándome. Fue por eso que formé una editorial con libros sobre la temática y escribí dos libros para explicarles a los niños y las niñas nacidas por técnicas de reproducción asistida cómo habían nacido, con la verdad. Y otra vez perdí un embarazo natural, otra vez la desilusión y la bronca. Por qué Dios o el Universo me manda eso, no le encontraba sentido.
No la quiero hacer más larga, pero fue el “destrato” obstétrico, o la ignorancia del personal médico de mi no-parto, o el sistema que rige, el que me despertó para “sanar”. El trabajo de parto fue un circo que me montaron y la cesárea a la que ellos mismos me llevaron “me mató”, me dejó sin fuerza para disfrutar de mi sueño más preciado las primeras horas, los primeros días. Y con el tiempo empecé a cuestionarme qué había pasado, por qué tenía que ser así.
Empecé a enfrentarme a mis miedos, mis obsesiones, que empecé a trabajar en sesiones de registros akáshicos. y empecé a soltar.
Pero también empecé a cuestionarme por qué comíamos todo lo que el supermercado nos invitaba a comer, por qué vivíamos donde el sistema nos decía que teníamos que vivir… Quise sanar mi cesárea, la herida primal de Luca y fue así que me pareció lo mejor, y también para acompañar con más conocimiento a este hermoso emprendimiento que es Lala, hice la formación de doula, al ver que en sus libros María Montessori también hablaba del parto y del mal trato que en las instituciones tenían con los recién nacido. Y entonces un nuevo mundo se abrió ante mí: enfrentar la “enfermedad” de mi madre de una vez por todas, de descubrir que como mujeres no podemos ser totalmente libres si no nos enfrentamos a los fantasmas de nuestros antepasados ni honramos la sabiduría de nuestro linaje. Eso fue clave, yo no podía generar vida en mi interior de manera natural si no aceptaba, sino perdonaba cosas que mi propia mamá no pudo perdonar a su madre.
Y algo también importante: supe que había tenido tres hijos, pero que nunca los había honrado ni había hecho el duelo por ellos ni le había explicado bien a mi hijo nacido qué había pasado con ellos, conmigo.
Y empecé a cuidar mi cuerpo de todas las porquerías que comemos o nos untamos en la piel o en el pelo (es un proceso, sigo en ello, no es fácil pero me siento muy desintoxicada) y que estoy segura de que también nos enferman. Todo eso que se vende en supermercado, básicamente. Todo esto, siempre apoyada y acompañara a su manera por el amor de mi vida antes y después de Luca, mi gran compañero.
Entonces, con todo eso, tomé sesiones de biocodificación, en las cuales la verdad no sentía nada demasiado raro, pero evidentemente fueron liberadoras. Hice el duelo por mis hijos no nacidos, hablé con mi hijo sobre eso, escribí el que espero pronto sea otro libro sanador, y también sobre su hora sagrada que lo separaron de mí sin razón alguna…

Y estaba lista para otro tratamiento de ovodonación, sobre todo porque Luca pedía un hermanito/a. Luché nuevamente con mi prepaga como lo hice con él, sabiendo que esta vez tenía la Ley de Reproducción Asistida a nivel nacional, pero enseguida tuve que contratar a un abogada (que sigue luchando, casi un año después, porque la cumplan). Y me fui de vacaciones, a celebrar el cumple número 5 de mi hijo.
Y fue el mismo día en el que “me lo hicieron” nacer, que se produjo “¿el milagro?”. Al regresar, un día no pude desayunar mi religioso café y sospeché de algo, que confirmé con una beta en la guardia más cercana. Sabía que esta vez nada podía salir mal. Fue demasiada emoción junta.
Pero a las semanas el miedo empezó a aparecer, no tenía miedo de lo que tuvieras vos, hija, sino de cómo manejar lo que tal vez tuvieras, como siempre me habían advertido los genetistas. Si no estabas sana quería saber qué posibilidades de curarte teníamos, o cómo cuidarte de la mejor manera posible. Pero un inolvidable día, entramos al consultorio de la genetista que hace 10 años me había dado la peor de las noticias para darme una revancha de novela al decirme a mí y a tu papá que ESTABA TODO BIEN. Y esta foto es de tus genes iguales y perfectamente anormales que los míos conocidos con ese diagnóstico hace 10 años. Se puede decir que somos “iguales” en algo… pero creo que vos ya estás sanando y tu historia no va a ser la mía.
Entonces, Roma, pude disfrutar y empezar a pensar en evitar a toda costa de que nos robasen, sobre todo a vos, tu momento sagrado, tu nacimiento. Dimos un par de vueltas, no era una decisión fácil en ningún sentido, y en gran parte pudimos planificar tu nacimiento en casa gracias a personas que siguen esta cuenta.
Y ahora acá estamos, vos queriendo bajar al canal de parto, yo doblándome un poco por unos segundos, unos hermosos segundo. Nos estamos abrazando, pero esto recién empieza y no sé cuándo termina. Pero ya es tarde y tu papá me dice que vayamos a descansar… Ojalá soñemos con lo que sueño para vos, aceptando lo que nuevamente la vida tenga reservado para nosotras. Sos AMOR, ROMA, puro AMOR, y así empieza tu historia.

Mi mensaje para ustedes es que esta es nuestra experiencia, que es única, pero creo que volver a las raíces, conocer y valorar nuestros cuerpos de mujeres con todo un linaje detrás, al cual seguramente debamos en parte perdonar como nuestras hijas deberán perdonar lo que no podremos darle, cuidarnos de lo que parece “normal” pero nos hace mal, como toallas femeninas, tampones, protectores diarios, cosméticos, alimentos ultraprocesados, hacer los duelos luego de perder embarazos, tratar de optar por lo natural y no aceptar la primera cirugía o medicación que nos ofrezcan es un gran aliado, más cuando podemos hacer buen uso de la ciencia con los tratamientos de fertilidad que hay y que hoy por hoy todas  las prepagas y obra sociales deberían cubrir al 100%. Si necesitan ayuda no duden en acercarse a los grupos como el que mencioné.

Gracias por leerme, ahora me resta leérselo a Roma.

El espejo y la barra Montessori

¡Hola! ¿Tenés unos minutos para que una mamá Montessori argentina en nuestra tierra te cuente qué es y para qué sirve el espejo con barra Montessori?

Es un elemento que sirve para que los bebés se sientan acompañados (ya que así lo necesitan) al reflejar imágenes propias o de sus cuidadores, cuando todavía no pueden moverse; pronto, verán en él su propia imagen y esto los estimulará, entre otras cosas, a levantar su cabecita para poder verse mejor o explorar, cuando estén preparados para hacerlo; luego, la barra los ayudará, cuando quieran, a pararse, y, más adelante, a ¡caminar! Lo resumí mucho pero quería ir a lo concreto.

Es muy importante NO PONERLO junto a la cama, o sea, paralelamente, ya que la cama debe ocupar el espacio de DESCANSO y el espejo es parte del lugar de ESPARCIMIENTO. Si el bebé tiene estímulo donde duerme, le costará más conseguir el sueño. Esto siempre se los digo a mis clientas cuando me piden que sea del mismo largo que la cama, por ejemplo. En un ambiente bien preparado debe ir con una manta o un colchón que no se hunda mucho donde el bebé puede estar supervisado por un adulto durante el día. Obvio que si se queda dormido ahí no hace falta sacarlo, pero no es un lugar de sueño sino de juego, de exploración. Ya que estoy, repito algo que puse en otro post: si ponemos una colchoneta, manta o colchón este no debe estar cargado de figuras sino que debe ser liso para que el bebé ponga su atención en el elemento que allí le presentamos (un muñeco, por ejemplo) y no en la manta (y yo creo que me pasa algo parecido con las sábanas, las prefiero lisas).

En la habitación de los bebés queda hermoso, pero debemos ser prácticas: es algo que van a usar durante el día, y si la mayor parte del día están en el living, sobre todo si colechamos, es mejor que esté donde más tiempo estén. Primero, pensar; luego, agujerear, ya que la barra al menos va amurada a la pared. De todos modos, si queremos que esté en el cuarto, es una buena opción para estar 100% con nuestros bebés y no estar haciendo de mamá pulpo en el living, llevando y trayendo cosas.

Como cuando hablo de ambiente preparado en los talleres que damos con Toco Madera, lo ideal es que esté en una zona iluminada, higienizada, con una temperatura ideal y podemos agregar los móviles Montessori (próximo post) así como juguetes respetuosos, idealmente de madera, o elementos de la vida real, adecuados, que pueden ir conociendo a medida que crecen. Es maravillosos ver todo lo que hacen y logran en este lindo espacio.

Con marco o sin marco si no te alcanza el dinero, nuevo o usado pero en buen estado, lo importante es que no tenga posibilidad de estallar si es vidrio o que sea acrílico y que esté bien amurado.

El espejo no solo los ayudará a descubrirse como seres íntegros, moverse libremente, reconociendo sus propios límites y movimientos, gatear, sentarse, pararse, caminar con la barra, caminar solos, vestirse solos (levantando su altura cuando crecen), sino que nos ayudará a contemplar lo maravilloso que es nuestro vínculo con ellos, en cada gesto, en cada mirada… Con un mate, ¡mejor!

Fuente utilizada: Fundación María Montessori Argentina y Academia Montessori Chilena

Les dejo unos videos (no encontré mejores, espero poder algún día hacer uno):

 

 

https://youtu.be/hkHJfOjcdhY (este se tiene que abrir )

¡Muchas gracias por leerme!

 

 

 

Una Navidad minimalista

¡Hola! Me pareció una buena idea invitar a madres emprendedoras alineadas con Montessori para escribir en este blog. Y acá está nuestra primera invitada: Vanessa Alanis, licenciada en Historia y educadora en Kindermusik.

¡Las dejo con ella!

Throwback a un texto que escribí para el La Nación hace un par de años sobre cómo generar nuevas tradiciones a partir de un consumo responsable en las fiestas de fin de año.

. . . .

Al acercarse las Fiestas, desde mi taller de música, pongo énfasis en recordarle a la gente que los chicos prefieren jugar con sus padres antes que con juguetes caros. El hecho de ser mexicana y no tener a toda la familia cerca me permite reflexionar mucho en cuanto a consumo, compras y otros aspectos que juzgo “negativos” de la Navidad. El tiempo que perdería eligiendo regalos (y sufriendo las tiendas), por ejemplo, lo dedico a fomentar una visión diferente de la Navidad, con mis hijas y mi pareja, con mis alumnos y con cualquiera que desee escucharme.

Soy parte de una generación educada en el hiperconsumismo de los 90, así fui educada y hoy reacciono contra eso. Fuimos chicos bombardeados de regalos que no necesitábamos y no usábamos. No sé cuándo recibí la bici Aurorita o la Barbie Malibú, pero sí recuerdo la expectativa por sacar la caja de luces y pasar horas desenmarañándolas con mi mamá.

Muchos años después, me encuentro dirigiendo un taller de música para chicos. Doy gracias por tener un instrumento de trabajo que no se compra, que no se envuelve, pero sí se regala. Y si vos no sabés cantar, ¿qué podrías hacer para darle la vuelta al consumismo excesivo que invade diciembre?

Hoy en día hay una creciente tendencia al consumo responsable. El fenómeno conocido en el extranjero como #ShopLocal apoya a los comercios y emprendimientos locales. Comprar en tu barrio lo hace crecer: apoyás artesanos y diseñadores, fomentás empleos y ayudás a consolidar un sentimiento sano de comunidad.

¿Cómo generar nuevas tradiciones a partir de la conciencia del consumo responsable? ¿Cómo enseñar a los hijos que las fiestas de fin de año no son sinónimo de comprar desenfrenadamente? Acá, algunas sugerencias:

Involucrar a los chicos en la decoración de los espacios, utilizando elementos recuperados: ese Telgopor que hace meses ronda por la casa puede convertirse en la estrella para el árbol.

Donar un juguete, y que los chicos lo escojan.

Que cada uno de los miembros de la familia reciba un solo regalo. Esto será más valorado que 15 regalos, todos superpuestos (al final los chicos dejan todo tirado y vuelven a la iPad).

No tirar los envoltorios automáticamente. Utilizarlos una segunda vez: construir casitas o trenes con las cajas, jugar una carrera de autitos, empapelar una pared, llevar las bolsas al súper, conservar los moñitos para los cumpleaños.

Cantar, bailar y reír mucho, apagar el celular y guardarlo por lo menos mientras comemos.

Regalar menos es regalar más. Menos empaques, menos plástico al planeta, menos consumo y más amor, más tiempo juntos, ¡mucha música! Eso es lo que, para mí, le da el verdadero sentido a festejar.

Nota original: http://www.lanacion.com.ar/1754008-generar-nuevas-tradiciones-a-partir-del-consumo-responsable

Colegios/espacios Montessori en Argentina

Mi hijo en su Casa de Niños. Ph: Delta Montessori

Muchas madres me escriben preguntándome si hay alguna institución Montessori cerca de tal o cual zona, si es hay primario, si hay secundario… y siempre rezo porque la respuesta sea “sí!!”, pero eso pasa muy poco…

Acá les dejo un listado que la Fundación Argentina María Montessori (FAMM) comparte en su web (aclarando que es solos únicamente “a título informativo”  y que cada proyecto es privado e independiente y no tiene con FAMM ninguna vinculación formal).

Cuando lean proyecto es que está en marcha la idea pero no implementado todavía. Muy importante: que haya más escuelas Montessori y que haya primaria o secundaria en las actuales depende en gran parte de NOSOTROS, LOS PADRES Y MADRES.

 

Nombre Localidad Descripción Contacto
1. Colegio Montessori de Luján Luján, Pcia. de Buenos Aires Sala de 2

Casa de Niños

Escuela Primaria

Escuela Secundaria

http://colegio-montessori.com.ar/

secretaria@colegio-montessori.com.ar

 

2. Noordwijk Montessori School Del Viso, Pcia. de Buenos Aires Comunidad Infantil

Casa de Niños

Escuela Primaria

Proyecto Secundaria

http://nmschool.com.ar/

info@nmschool.com.ar

3. Tigre Montessori School Zona Nordelta, Benavidez, Pcia. de Buenos Aires Comunidad Infantil

Casa de Niños

Escuela Primaria

http://www.tigremontessori.com.ar

administracion@tigremontessori.com.ar

4. Olivos Montessori School Olivos, Zona Norte, Gran Buenos Aires. Sala de 2

Casa de Niños

www.olivosmontessori.edu.ar

info@olivosmontessori.edu.ar

5. Delta Montessori Zona Nordelta, Nuevo Tigre, Gran Buenos Aires Nido

Comunidad Infantil

Casa de Niños

(agrego yo: Proyecto Primaria y Secundaria)

www.deltamontessori.com

info@deltamontessori.com

6. Buenos Aires Montessori School Colegiales, CABA Comunidad Infantil

Casa de Niños

buenosairesmontessori@gmail.com
7. Babyschool-Escuela Montessoriana Adrogué, Pcia de Buenos Aires Casa de Niños babyschooladrogue@gmail.com
8. Triskel Montessori La Plata La Plata, Pcia. de Buenos Aires Casa de Niños jardinmontessorilp@gmail.com
9. Jardín Montessori Rosario

 

10.Jardín Karmel Montessori Funes

Rosario,

Pcia. de Santa Fe

 

 

Funes,

Pcia. de Santa Fe

Comunidad Infantil

Casa de Niños

 

 

Comunidad Infantil

Casa de Niños

www.montessorirosario.com.ar

info@montessorirosario.com.ar

 

 

https://es-la.facebook.com/karmel.montessori

11.Jardín Montessori Venado Tuerto Venado Tuerto, Pcia. de Santa Fe Casa de Niños www.jardin1montessorivt@gmail.com

www.jardinmontessori.com.ar

PROYECTOS DE EDUCACIÓN NO FORMAL: 12.-Santa Fe: “Espacio Montessori Santa Fe”

www.facebook.com/pages/Espacio-Montessori-Santa-Fe/431528780285875?fref=ts

 

13.-Agua de Oro, Córdoba: “Espacio Pedagógico-Casa del Niño Girasol”/ www.facebook.com/MontessoriGirasol

Las aulas en Montessori son de edades integradas, de esta manera:

Nido: Desde los 3 meses en general (hasta que las madres tengan licencia) hasta que aprenden a caminar.

Comunidad Infantil: Desde que saben caminar hasta que estén preparados para el siguiente ambiente.

Casa de Niños: Desde que estén preparados, pero en general sucede desde los 3 años hasta los 6 años.

Taller 1: Primaria, entre los 6 y 9 años.

Taller 2: Primaria, entre los 9 y los 12 años.

Secundaria: Pronto detalles!

 

 

María Montessori para niñas rebeldes

En nuestro último viaje estuvimos, entre otros lugares divinos, en Valencia. Allí pudimos conocer y capacitarnos el colegio Montessori más importante de la ciudad (más adelante haré el post sobre lo que estoy investigando, les juro que no me alcanza el tiempo, sabrán de lo que les hablo) y encontramos el ansiado libro Cuentos de buenas noches para niñas rebeldes, de Elena Favilli y Francesca Cavallo, con ilustraciones fantásticas de muchas mujeres talentosas.

¿Y adivinen quién está entre sus páginas? Sí, nuestra inspiradora María Montessori. Como les prometí en Instagram, va su página (Elena y Francesca seguro nos lo dejan compartir, porque es solo una de sus 212 páginas y seguro las alienta a comprar el libro, que está llegando al país).  En la edición final quedó “Maria” sin tilde y podríamos corregir pequeños detalles, tal vez por la traducción… pero la esencia de su vida está.

MARÍA MONTESSORI

MÉDICA Y EDUCADORA

Habría una vez una profesora que trabajaba con niños discapacitados. Se llamaba María y también era doctora. 

El lugar de poner en práctica los viejos métodos de enseñanza, María se puso a observar a los niños para entender cómo aprendían. En su escuela, a los niños no se les obligaba a hacer lo que dijera el maestro, sino que podían andar con libertad y elegir la actividad que más les gustara.

Las técnicas innovadoras de María resultaron ser muy efectivas con niños discapacitados, así que decidió abrir una escuela para educar a toda clase de niños y niñas con los mismos métodos de enseñanza. Esa escuela de llamó “Casa de Niños”.

Para la Casa de Niños, María inventó muebles de tamaño infantil: pequeñas sillas ligeras que los niños podían mover con facilidad y estantes bajos para que pudieran tomar las cosas sin pedirle ayuda a un adulto.

Maria también creó juguetes que alentaran a los pequeños a descubrir el mundo de forma práctica e independiente. En sus clases, los niños descubrían cómo abotonarse y desabotonarse la camisa, cómo llevar un vaso de agua sin derramarlo y cómo poner la mesa por sí solos.

-Los niños deben aprender a ser autosuficientes -decía-. Si saben atarse los zapatos y vestirse por sí solos, sentirán la felicidad que trae consigo la independencia.

El método de María Montessori se sigue usando en miles de escuelas y ayuda a niños y niñas de todo el mundo a crecer fuertes y libres

Fuente: Cuentos de buenas noches para niñas rebeldes, de Elena Favilli y Francesca Cavallo.

Disciplina positiva

Tengo la suerte de tener una Escuela de Familias en el jardín de mi hijo. Cada dos meses nos juntamos para reflexionar juntos, y esta vez hablamos de disciplina positiva.

¿Y qué es? Consiste en educar a nuestros hijos con respeto y asertividad, haciendo foco en:

  • Demostrar afecto, pedir las cosas con gentileza, amor, ternura
  • Brindarles apoyo
  • Mostrarles aprobación, pero sin adularlos todo el tiempo sino también indagar con ellos en qué dibujaron, por qué dibujaron tal cosa (en vez de decirle “qué lindo” las 15 veces que nos muestra un dibujo, porque en la número 16 capaz ya no le decimos nada o le mostramos poco interés y puede sentirse dolido)
  • Tener una actitud POSITIVA
  • Escuchar
  • Actuar con el ejemplo (¡fundamental!)
  • Invertir tiempo en enseñar (mejor, dicho, en preparar un ambiente del cual puedan aprender por sí mismos)
  • Planificar las actividades, para evitar algunas frustraciones
  • Hacer partícipes en nuestras actividades a los niños, para que vean que importan, que “pertenecen”
  • Darle posibilidad de elegir entre dos opciones
  • Sacarlo de un estado de enojo constructivamente: Ponerse a su altura, mirarlo a los ojos, validar sus sentimientos (“sé que te duele”, “sé que estás enojado”, “yo te entiendo”) y proponerle alguna actividad que lo motive
  • Actuar con proactividad
  • Brindar tiempo de calidad
  • Poner límites, tener autoridad, con firmeza y claridad (si le decimos que solo verá en la TV un capítulo que ve pero luego lo dejamos ver dos más, saber que no estamos siendo claros para ellos y mañana seguramente pensará que “uno” son “más”).

Nosotros lo aplicamos en casa y funciona. No es fácil, pero aprendemos cada día más, nos “corregimos” entre nosotros sin que él lo note y nos sorprendemos con los resultados. Es importante observar cómo actuamos nosotros mismos para luego ver cómo ellos nos ven. ¿Somos su mejor ejemplo en todo? Seguramente, no, y eso nos obliga a ser, incluso, mejores personas para nosotros mismos.

 

 

¿Qué es Montessori?

Para mí, Montessori es ¡un hermoso regalo para la humanidad!

Pero investigué, redacté, corregí y edité esto para vos.

Hoy en día, es una filosofía de educación diferente a la tradicional que aplican muchos padres alrededor del mundo en sus casas y también, los que pueden, en escuelas (más de 22.000 públicas y privadas en todo el mundo). Sus planteamientos filosófico-pedagógicos son un legado para la humanidad, van más allá de un método en concreto y particular.

Montessori nació como un método educativo creado y desarrollado en por María Montessori (1870-1952), doctora, pedagoga, científica, antropóloga, psiquiatra, filósofa, psicóloga, feminista y humanista italiana.

¿Y cómo lo hizo? En 1897, como ayudante de la cátedra de Psiquiatría, tomó contacto con niños que tenían necesidades especiales y, después de años de estudio, probó que sus casos eran para “terapia educativa” y no para terapia clínica o psiquiátrica. Obviamente al principio en el entorno hubo mucho escepticismo, pero en poco tiempo María Montessori logró que esos niños se interesaran realmente por aprender e incluso alcanzaran notas superiores al promedio en los exámenes oficiales de lectura y escritura.

Cito algo interesante de Mario M. Montessori (ex director general de la Association Montessori Internationale e hijo de María Montessori) y luego te prometo palabras más sencillas para explicar más:

“En este volumen (La mente absorbente), la doctora Montessori (…) expone de forma realista la necesidad, ya universalmente aceptada, de la «educación desde el nacimiento». Resulta evidente que a tal educación solo se puede llegar cuando la educación misma se convierta en una «ayuda a la vida» y trascienda los estrechos límites de la enseñanza y de la transmisión directa de conocimientos o ideas de una mente a otra. Uno de los principios más notables del Método Montessori es la “preparación del ambiente» ; en este período de la vida, mucho antes de que el niño vaya a la escuela, la preparación del ambiente ofrece la clave para una «educación desde el nacimiento» y para un verdadero « cultivo» del individuo humano a partir de su primera entrada en la vida.

Se trata de una tesis fundada sobre bases científicas, pero consolidada por las experiencias de quien ha ayudado a la manifestación de la naturaleza infantil en todo el mundo y que puede dar testimonio de la grandeza mental y espiritual de estas manifestaciones, en gran contraste con la visión que ofrece la humanidad, cuyo abandono del niño durante el período formativo se convierte en la amenaza más grave para su misma supervivencia”.

¿Cuáles son las claves de la educación Montessori?

El método Montessori es una manera de aprender que respeta la sabiduría innata de los niños y niñas, personas íntegras y completas que quieren incorporar conocimientos por interés y no por obligación. El aprendizaje montessoriano es un proceso vivencial, personal, que respeta el ritmo interno y propio de cada niño.

María Montessori dejó un gran legado para educar a los niños “para la paz”, ya que el método prioriza el respeto al entorno y al prójimo como valor fundamental del desarrollo humano.

Las tradicionales técnicas (rígidas, disciplinarias y pasivas) del sistema (primario y secundario en nuestro país) se sustituyen por una pedagogía basada en:

  • El respeto hacia el niño y su predisposición natural a aprender.
  • La conciencia de que el aprendizaje es un proceso natural del niño que se alimenta en ese proceso del ambiente que lo rodea para adaptarse a este y tomar de él las experiencias que le darán las herramientas para desarrollarse y crecer como persona. Entonces, en la medida que adaptemos el ambiente del niño, él podrá resolver sus necesidades sin depender del adulto. O sea que el adulto no le imparte el conocimiento, no le “enseña”, sino que lo guía y prepara ese ambiente con los materiales y experiencias que necesita para aprender por sí solo (autoeducación). ¿Y cómo aprende? Con libertad (iniciativa personal y libertad de movimiento en espacio) y opciones entre las cuales escoger. Con entusiasmo, concentración (flow) y repetición (trabajando) en el uso de materiales didácticos especialmente para cada etapa del desarrollo.  Además, hay heterogeneidad de edades en la misma clase, de manera de que los mayores “den” el conocimiento a los más pequeños.
  • La estimulación sensorial en la enseñanza inicial  (el niño aprende a través de los sentidos, como el del tacto, la exploración, para así y luego comprender lo abstracto). Y el uso de material didáctico específico a través del cual los niños incorporan por sí solos el conocimiento de las diferentes áreas de aprendizaje, los lleva a la autoeducación, al descubrimiento, al potenciar su desarrollo natural.
  • El fomento de la espontaneidad (para observar qué intereses tiene el niño y a partir de eso darle solo el estímulo necesario, sin excesos).
  • El aprendizaje del cuidado propio y con elementos apropiados para su tamaño (llamado “vida práctica”, o sea actividades cotidianas de la vida real) a fin de desarrollar la autonomía personal del niño, un sujeto activo, que es capaz de tomar decisiones, y que sentirá confianza en sí mismo y autoestima.
  • La educación para la paz: El sistema tradicional de educación nace con el sistema prusiano, que buscaba replicar el modelo de “soldados listos para la guerra” con “obreros obedientes” para las fábricas. El método Montessori nace en tiempos de guerra y su fin último es educar para la paz, mediante, en palabras de su creadora “el desarrollo espiritual del hombre, la mejora de su valor como individuo y la preparación de los jóvenes para entender los tiempos en que viven“. Todos los puntos anteriores vienen a responder a este último, y por eso acá estoy investigando y compartiendo esto con vos. Quiero un mundo mejor para mi hijo. ¡Como vos!

Un cambio de paradigma

Comprender el método Montessori lleva tiempo, incluso a mí me pasó. Porque tenemos que reeducarnos a nosotros mismos, desaprender lo aprendido, en el sentido de que es un cambio de paradigma. Al principio, algunas cuestiones pueden “no cerrarnos”, y además solemos dejarnos llevar por muchos mitos que andan dando vuelta y comentarios de gente que nunca estudió ni vivió realmente esta filosofía, pero cuando investigás (me encanta poner las tildes, ¡bien argentas!, así sentís esto más cerca, más de acá, acostumbrados tanto a nuestros amigos españoles que tan clara la tienen con Montessori), tomás cursos, leés cosas serias de gente con experiencia en el tema, reflexionás y comprendés de qué se trata, la cabeza hace clic y te querés unir a este nuevo mundo. Yo te aseguro que vos, tus hijos, tu familia y el universo (sí) serán todavía más felices con Montessori. El inicio, ¡en casa!

¿Y cómo siguió la historia de María Montessori?

Si seguís ahí, te cuento más:

La dra. Montessori estudió el trabajo acerca de niños con retrasos mentales de JeanMarc Itard y Edouard Séguin, alumno de este, quienes habían desarrollado una técnica de educación a través de los sentidos, con hincapié en el respeto y la comprensión de cada niño en particular, incluso ella se basó en los aparatos y el material práctico de Itard y Séguin para ayudar a desarrollar las percepciones sensoriales del niño y las habilidades motoras. Y comprobó que esos primeros niños en riesgo social que estaban en un ambiente preparado donde las actividades estaban diseñadas para apoyar su desarrollo natural tenían el poder de autoeducarse.

Diseño de algunos de los materiales Montessori. Ph: Archivo Histórico OEPM

En 1901 se sumergió en sus propios estudios de filosofía de la educación y la antropología. Su método claramente sería más eficaz todavía al aplicarlo en niños sin esas dificultades. Fue en el año 1907 cuando abrió en San Lorenzo, Italia, su primera Casa dei Bambini (para 50 niños de 2 a 5 años de edad) con su método.

Al año de esa primera Casa de Niños, parte de Suiza adoptó sus principios y la propagación del nuevo enfoque educativo comenzó. 

En el verano de 1909 dio el primer curso de formación y se publicó su primer libro, El método Montessori,  el cual fue el más vendido en Estados Unidos en 1912 y traducido a 20 idiomas.

Luego de dar su primer curso internacional en 1913 en Estados Unidos, su método fue tan celebrado que al año 100 colegios locales lo habían adoptado y se creó así la American Montessori Society, presidida por Alexander G. Bell y con participación de Thomas Edison (1847-1931), quien admiraba los principios. En 1916 fue nombrada directora del Seminario-laboratorio de Pedagogía de la Diputación de Barcelona, España, donde se había adoptado su método, y  en 1922 fue nombrada Inspectora General de Escuelas en Italia

Legendaria primera Casa dei Bamini, en San Lorenzo, Italia.

Brindó conferencias por Reino Unido y el resto de Europa, donde su enfoque se iba expandiendo pero todo fue opacado por los acontecimientos de la Primera Guerra Mundial.

En 1929, fundó, para continuar su legado, la Association Montessori Internationale (AMI), con sede en Ámsterdam, que hasta 2015 tuvo como presidenta a su nieta, Renilde. En 1934, dejó su cargo público en Italia luego de criticar el fascismo de Mussolini (y luego su sistema fue prohibido allí y en Alemania, donde también quemaron sus libros junto con una escultura de ella) y se exilió en Barcelona. Al estallar la Guerra Civil se fue a los Países Bajos. En 1939 viajó con su hijo Mario a la India, donde conoció a Gandhi y capacitó a cientos de maestros, pero también, al estallar la guerra, como ciudadana italiana fue puesta bajo arresto domiciliario. Pasó el verano en la estación de montaña rural de Kodaikanal y esta experiencia guió su pensamiento hacia la naturaleza de las relaciones entre todos los seres vivos, un tema que fuera a desarrollar hasta el final de su vida y que se conoce como “la educación cósmica”, un enfoque para niños de 6 a 12 años.

Kodaikanal, India.

Al siguiente año, regresó a Italia, donde volvió a ser docente universitaria y colaboró en la reconstrucción del sistema escolar nacional. En 1949, decidió establecerse en Holanda.

Más reconocimientos: dejó su legado en unos 13 libros, obtuvo dos doctorados “honoris causa” por Durham (1926) y Ámsterdam (1950), representó a su país ante la UNESCO (1950), fue nominada tres veces al Premio Nobel de la Paz (1949, 1950 y 1951). Falleció en Noordwijk (Holanda) a los 81 años.

María Montessori con sus niños trabajando en el ambiente.


Fuente consultada: Association Montessori Internationale

Supervisión general: Pablo Cornejo, Asistente Montessori (Fundación María Montessori Argentina, afiliada a la Association Montessori Internationale) 

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Montessori en niños de 0-3 años

Lo logré

casi un mes después, terminé el primer post de contenido.

Te cuento lo que sé sobre el método Montessori para la edad de 0 a 3 años. Es un poco largo, pero podés leerlo en tandas con café, té o mate por medio. ¡A no desalentarse! Todas son conclusiones a las que arribó María Montessori luego de su viaje a la India gracias a su estudios científicos basados en la observación de niños y niñas.

Si algún término te resulta desconocido, prometo que si no fue explicado acá será explicado en las siguientes entradas. Incluso haré un diccionario con los términos "Montessori", ¡en cuanto pueda!

Segundo período embrionario

El periodo de 0 a 3 años en la vida de un niño es determinante para el desarrollo su futuro como ser humano, deja muchísimas huellas, que son inconscientes pero que están por siempre. Montessori se refirió al niño en este período como el “embrión espiritual”; un segundo período embrionario que se produce después del nacimiento, cuando se forma la inteligencia del niño, cuando el niño adquiere el lenguaje y la cultura en la cual nació inmerso. En este momento comienza a desarrollar su capacidad cognitiva y su personalidad.

“Ellos son nuevos en el mundo y el mundo es nuevo para ellos”

Me quedé con las ganas de saber si María Montessori habló de lo que nos pasa, a madre, gestante e hijo, durante el embarazo (lo investigaré), pero durante las 2-3 semanas las madres necesitamos un asistente para acomodarnos en la lactancia, fundamental para nuestros hijos (yo agrego, todas podemos amamantar, salvo que estemos medicadas o tengamos problemas psicológicos, es un mito eso de “no tengo leche”, solo necesitamos ayuda y tiempo).

La información es poder. Y saber, por ejemplo, que un recién nacido necesita tocarse, palpar su carita, para tener un punto de referencia en el mundo que ahora es totalmente desconocido para él, evitará que, por caso, le pongamos guantes como hacen en algunos países y, así, que llore desesperadamente por no poder tocarse debido al impedimento. Saber que estarán haciendo una transición paulatina desde su primer hábitat, el útero, donde estaban totalmente satisfechos sin esfuerzos, contenidos, calentitos, hacia el mundo exterior en fundamental. Y yo creo que depende de nosotros cuánto duro será para ellos, por eso es importante estar preparados, saber el lado B del postparto y la crianza (para eso les recomiendo leer los libros de Cien Lunas, mi editorial).

En cuanto al colecho, Montessori lo promueve mientras sea un colecho “seguro”.

“Ayúdame a hacerlo por mí mismo”

Es bueno observar a nuestro hijo, ver qué intereses tiene para darle el estímulo justo que necesita, tomar esos intereses, sin obstáculos de nuestra parte: esto es muy importante, sin intervenir si no es necesario, si no somos llamados. ¿Por qué? Porque él necesita -y esto le dará satisfacción- sentir que puede, que es capaz, esto le da confianza, seguridad en sí mismo, autoestima. Y sabemos lo valioso que es esto para ellos. Obviamente hay que entender esto (ni hablar los abuelos), tener control para no intervenir, que a veces es más difícil que intervenir, darnos el tiempo.

Un ejemplo claro (hay muchos videos sobre esto) es la vestimenta: sería ideal mostrarle ya antes del año cómo nos vestimos, un poco exagerando nuestros movimientos, no hace falta hablar al hacerlo, y darle a elegir entre dos o tres opciones, darle calzado que de poco se puede poner solo (con abrojos, por ejemplo) y pantalones que sean cómodos para poner solos (los “chupines” serán complicados…), ayudarlo a vestirse pero dejarlo que, si tiene interés (seguro lo tendrá, aunque sea por complacernos) haga algunas acciones por sí mismo. Con el tiempo, luego de observarnos e ir probando, aprenderá a hacerlo por sí mismo, y ni hablar si asiste a un jardín Montessori donde sus compañeros más grandes serán su modelo a seguir y esto será una de las actividades que aprendan juntos (recordemos que están con niños dos-tres años más grandes que ellos, salvo en Nido). Pero tomarse el tiempo para esto es muy difícil para una madre de hoy, y ser muyyy paciente. No al tiempo nuestro sino al de ellos. Sin embargo, el resultado final nos dará mucha satisfacción a ambos (se los aseguro).

Esto es parte de lo que los padres tenemos que hacer si queremos educar con Montessori: reeducarnos, desaprender, saber que los adultos no enseñamos nada, sino que mostramos para que aprendan solos.

Nuestra voz es un elemento (y alimento) fundamental para ellos, ya que los educa, los tranquiliza. Debemos hablarles siempre, pero bien (de manera clara, correcta) la mayoría de las veces, sus estructuras son potentes y todo lo aprenderán de su entorno más cercano: nosotros.

Ambiente preparado

El ambiente preparado en Montessori se refiere al espacio donde estará nuestro hijo, ya sea en casa o en la guardería, maternal o jardín (llamado así en nuestro país). Debemos preparar el ambiente con cuidado y belleza para conectar el niño con el mundo.

En el período de 0-3 años, debemos tener un especial cuidado por el ambiente, este debe ser rico porque, en gran parte, de este depende su espacio futuro para planificar, ejecutar, resolver, decidir. Y ni hablar de que el cuidado por la higiene es fundamental.

Se prepara para que no haya un exceso de estímulos. Es que cuando somos madres no nos damos cuenta, pero llenamos de colores las paredes, compramos acolchados con ositos, caballitos y todos los “itos”. Pero si sabemos qué siente, qué ve nuestro hijo, las millones de conexiones neuronales que hace su cerebro podremos entender qué necesita y qué no necesita, incluso lo que entorpece su desarrollo y puedo llegar a perjudicarlo (siempre, sin ser conscientes de ello, ni nosotros ni ellos). Por eso hay que dosificar el estímulo. Cada cosa que le mostremos, que le demos, será un estímulo, un pedazo de mundo.

Nuestro hijo irá refinando sus sentidos, aprenderá tocando, por eso el ambiente es fundamental.

¿Qué tiene que tener “el ambiente” Montessori?

Un espacio para el descanso

Y solo para ese fin (y el sueño, claro, si se logra allí), con luz adecuada, idealmente natural, con control del estímulo auditivo (poco ruido, una temperatura adecuada (2 grados más que nosotros), sin móviles “¿Qué?”. Sí, sin móviles, porque son estímulos que no ayudan al descanso, sino al contrario. La Guía Montessori que me dio el seminario habló de este espacio: desmitificó el famoso “no pasa nada, hablá fuerte así se acostumbra a dormir con ruidos”, y nos hizo esta pregunta: “¿A ustedes les gusta dormir con ruido”? (y me hizo acordar al pediatra Carlos González cuando vino a Buenos Aires y nos preguntó, hablando sobre la comida y el “no me guta”: “¿Acaso ustedes ven el menú del restaurante y piden lo que no les gusta?”). Es simple, ¿por qué hacerlos dormir en un ambiente en el que a nosotros no nos gustaría dormir, en el que no descansaríamos realmente?

Estos bebés están en el período sensible del sueño (o sea que están predispuestos naturalmente para aprender eso), están tratando de lograr un ciclo natural de sueño, entonces nuestra ayuda será fundamental. El espacio de descanso no debe, idealmente, estar en la entrada de la habitación.

Un espacio para el juego/actividad

En el piso, conectado con la tierra, sin huevitos ni sillitas de ningún tipo (“artículos de reemplazo materno”, cito a la doula Melina Bronfman, que obviamente son buenos usar un rato para poder ir al baño con seguridad, pero perjudiciales en exceso (¿Que necesitan estar apretaditos, sí, claro, en los brazos de mamá, papá, abuelos, tíos de cualquier tipo), sobre una colchoneta y cubrecolchoneta lisa. Todo tiene un porqué: nuestro hijo conocerá el mundo con los objetos que le vayamos mostrando (“presentando” en jerga montessoriana) y toda su atención será puesta en ellos. Si le mostramos un objeto con un fondo con mil objetos más (los “itos” de antes) lo estaremos distrayendo, sobrestimulando (sí, a guardar todo lo que compramos, jaja, luego seguirán los vasitos de plástico con pajita, etc.).

Y es muy bueno tener lo que todos los “bebés Montessori” tienen: un espejo con marco (o sin) de madera natural a su altura y una barra de madera (el must de Montessori, si le ponemos gracia y glamour). Con el espejo podrán ver su propia imagen, la nuestra y la de los objetos. Se “sentirán” así acompañados siempre (a los bebés les gusta sentirse, necesitan sentirse, acompañados). Y yo agrego más info: con el tiempo, sentirán ganas de explorar con su propia imagen, levantar la cabeza al ver qué pasa el “otro lado”; llegado el momento, a su tiempo, amarán la barra que los ayudará a lograr sus primeros pasos, con seguridad.

Ahora y acá sí, los móviles. Los bebés, apenas nacidos, no verán nítidamente, y su visión se limitará a 30 centímetros. En Montessori hay diferentes tipos de móviles.

Cada tipo de móvil fue diseñado para ofrecer en cada etapa diferente del desarrollo del bebé: la vista, la concentración y más adelante la coordinación ojo-mano.

1- Visuales: Fuera del alcance, solo son para ver, no para tocar, porque todavía no están preparados.

Entre las 2-4 semanas serán atraídos por nuestros rostros, las caras sonrientes que provocarán sus conexiones neuronales. Solo ven en blanco y negro, por lo cual mostrarles cosas en color no tiene sentido todavía. Ni hablar de que todavía no podemos ofrecerles tocar los móviles, mirarlos ya será toda una aventura para ellos.

Entre las 6 semanas y 3 meses, podremos ofrecerles que miren los móviles de colores graduales primarios, siempre a 30 centímetros (más no ven, no pueden fijar la mirada ni ver con nitidez). Podemos intercalar entre los móviles adecuados:


– Contrastes en blanco y negro (o a 4 semanas)
– Munari (o a 6 semanas), blanco y negro
– Octaedro (5 a 8 semanas), con colores y volúmenes
– Gobi (2 a 4 meses) permite apreciar la profundidad con diferentes tonalidades de colores.
– Bailarines (3 a 4 meses)


Entre los 3-4 meses, en general, es tiempo de querer tocar, por eso una argolla de madera lijada sin pintar será un gran objeto para ellos y para su boca, donde tienen más conexiones nerviosas que en las manos (todo el mundo lo conocen por la boca, por eso no tenemos que negarles meterse cosas a la boca, sino cuidar su ambiente para que todo pueda conocerlo con la boca; como dicen las Guías Montessori “ultracuidado del material”, también por las bacterias). ¡La clave de Montessori es dejar a los niños conocer a través de los sentidos! ¿Por qué? Porque María Montessori lo estudió científicamente hace más de un siglo, cuando seguro muchos decían que estaba loca, y hace algunos años los especialistas están llegando a las mismas conclusiones.

Entonces estamos aquí frente a los móviles visuales y táctiles:
– Colores primarios (desde los 3 meses)
– Objetos para agarrar (desde los 4 meses): Aro, cascabel y pelota

(en cuanto pueda les subo fotos para que los vean, haré una producción en una institución Montessori, la verdad es que no conozco a nadie que los tenga en su casa por ahora y Luca no llegó a usarlos).

Lo importante: cada uno a su tiempo.

Los corralitos son recomendables solo si tengo que dejarlo unos minutos y quiero que esté seguro, pero si permanece mucho tiempo allí lo único que logro es que tenga una mala noción del espacio, lo que puede llevar a accidentes luego, y le coarto la libertad de movimiento, de exploración.

La filosofía Montessori deja y fomenta que los niños exploren elementos reales porque se aboca a la vida práctica, su mundo, para que aprenda, con el tiempo, a controlar su cuerpo en el entorno y las actividades de todos los días, aquí y ahora. Esto le dará autoestima y confianza. Por eso propone que, en una canasta de mimbre, le pongamos unos pocos elementos, como un peine de madera, de nuestra vida real para que pueda conocer bajo nuestra supervisión.

Desde los 5 meses aproximadamente, siempre depende del niño, pueden llegar a girar y sentarse solos, si es que les dimos el ambiente preparado para ello. Desde los 6 meses, el mejor regalo que le podemos hacer a un niño es un juego de mesa y sillas, con apoyabrazos por el equilibrio para los más pequeños, ya que comenzará a trabajar su autonomía. A los 12 meses, aproximadamente, ya caminará y podrá manejar su motricidad fina.

Es importante saber que siempre estamos a tiempo se compensar ciertas etapas del desarrollo si adecuamos el ambiente.

Es recomendable que el ambiente tenga un espacio para el aseo y otro para la lactancia.

¿Queremos que sean ordenados? María Montessori concluyó que el período sensible del orden es de 1 a 3 años… luego es más complicado, pero NO IMPOSIBLE. Y obviamente los contenedores (“jugueteros”, “canastos grandes”, etc.) no son nuestros “amigos”, porque no propician al orden, que es una necesidad que tienen nuestro hijos, tanto en el conjunto de objetos que usan como en el objeto en sí mismo: que tenga todas las piezas. El código de colores del ambiente y las canastas (llamadas también “cestas del tesoro”) también ayudan en este propósito.

Los materiales Montessori, en su mayoría, no son para usar en casa porque tienen sentido para trabajar en conjunto.

En el ambiente, también, es recomendable poner imágenes (cuadros) a su altura y de cosas reales, que los niños puedan reconocer dentro de su entorno cercano, con fondo blanco. Nada abstracto porque no podrían entenderlo.

Con un ropero dispuesto a su medida y la opción a elegir entre 2 o 3 cosas estamos brindando disposición a que se vistan solos en un futuro cercano.

Es bueno que en su propio ambiente los niños tengan conexión con animales, así como tener una tarea relacionados con ellos que les dé idea de responsabilidad, como darles de comer. Se sienten muy bien llevando a cabo esta tarea. Sienten que son importantes, las mascotas están ahí esperando por ellos. También pueden tener una planta natural, grande, para disfrutar de su belleza y cuidarla regándola con agua, picando su tierra, ser responsable de su cuidado, darle calidez y vida.  Tanto como sea posible, haciendo una actividad inteligente, propuesta inteligente: reciclar, escalar. Comer afuera, abrigados si hace un poco de frío, para estar en la naturaleza.

 

Por último, sobre ambiente preparado, vimos que funciona muy bien tener rincones adaptados ellos en nuestros espacios comunes. Por ejemplo en el living, donde pongamos sus elementos para que tenga su espacio propio pero observando todo lo que pasa en nuestra casa, como a ellos les gusta, observar y sentirse acompañados, armando así un encuentro familiar para que se sienta parte, y de esta manera esté satisfecho, contento. Para los más pequeños puede ser simplemente una colcha con sus objetos preferidos.

Alimentación complementaria

Montessori fomenta la alimentación libre de papillas, por eso sostiene que no debemos darle todo en cuchara, sino dejar que explore, toque, sienta. Y sugiere darle directamente en un vaso de vidrio resistente pequeño, con poco agua, nosotros al principio, para que vea lo que toma y sienta su temperatura, y para que aprenda a tratarlo con cuidado (si usa plástico se le puede caer mil veces que no se romperá, en cambio sí el vidrio, y siempre un adulto lo ayudará sin lastimarse).

“Hazlo con el niño”

Asimismo, es bueno servir porciones chicas para que no sientan que tienen que comer algo que pueden ver como imposible, y dejar una fuente para servirles más o que lo hagan solos si ya pueden, de manera de darle control y elección. Y claro que, como está probado, los alimentos hay que probarlos de a poco, varias veces hasta que les lleguen a gustar. Están experimentando (bambalinas: a mí me pasa eso con los tipos de cerveza, antes no podía con la IPA, ahora me encanta).

No hubo más tiempo ni estaba en el programa, pero sobre el control de esfínteres (tema “pañales“), pero afirmó que es una maduración neurológica, que los padres debemos tener atención a las señales, acompañarlos con esa sensación sensorial.


En un gráfico hecho por María Montessori, podemos ver que de 0-6 años y 12-18 son etapas críticas del desarrollo. De 6-12 y 18-24 se da una etapa de consolidación. Por esto entre los 12 y los 18 nuestros hijos necesitan tanto cuidado como un bebé, es un “recién nacido social”, dijo sabiamente la directora.

Fue insistente: primero hay que observar, identificar qué necesita nuestro hijo.

Límites

Montessori marca límites cuando puede haber daño latente en el niño mismo, en el otro y en el ambiente. Lo que hace el adulto es intervenir pero positiva, constructiva y respetuosamente. No usa el “no”, sino que le muestra lo que se espera de él, sin mucho discurso. Por ejemplo, la Guía Montessori contó que una vez, para marcar el límite en un ambiente donde había materiales en el piso y unos niños estaban corriendo, para evitar daño en todos, ella empezó a caminar despacio pero subiendo y bajando mucho las piernas de manera que llamó la atención de un niño que le preguntó por qué caminaba así y entonces ella le explicó que era para cuidar a los demás niños y a los materiales, etc.

Hay que brindarles la ayuda precisa. Y recordar que el tiempo es de ellos, no nuestro.

¿Cómo son los ambientes de una institución Montessori de 0 a 3 años?

Están en Nido desde los 2-3 meses (depende mucho de cada país, cuándo terminan las licencias por maternidad) hasta que camina bien, que es cuando está listo para la exploración de otro ambiente, con otros materiales.

Luego pasa a Comunidad Infantil, que se llama así porque ya los niños que caminan quieren ser parte del mundo. Están allí hasta aproximadamente los 3 años de edad, siempre depende de cuándo el niño esté preparado para el ambiente que sigue.

En este ambiente comenzarán con las actividades de vida práctica, que son cosas simples para los adultos pero muy complejas para ellos al inicio, son todo un desafío, y quieren hacerlo solos, por sí mismos, para formar parte, y a medida que van logrando el desarrollo se sienten felices realmente. Pero el accionar del Guía es fundamental: le muestra cómo se hace sin hablar casi, enfatizando sus movimientos. Luego, cuando un niño intenta hacer algo como limpiar una mesa, secar, y no cometió un “error” el Guía no le muestra el error, no lo descalifica, sino que disimuladamente lo arregla.

Un espacio Montessori es plurisensorial, está científicamente preparado, presenta un rico repertorio psicológica, matriz, intelectual y espiritualmente.

Para brindar una rica experiencia sensorial es que optamos por materiales de vidrio, de metal, de mimbre, de diferentes maderas pero nobles (no el pino), que son elementos nobles y están a escala dentro del ambiente para niños. Así perciben naturalmente los diferentes colores, texturas, temperaturas.

Montessori es holístico, esto quiere decir que atiende al plano espiritual, emocional, motriz, cognitivo.

“Montessori es elitista”

Cuando varias asistentes expresaron lo costoso y difícil que era acceder a la educación Montessori en escuelas, Fabiola Manquez Gónzalez, directora de la Academia Montessori Chilena, contó cómo ellos lograron todo lo que lograron en Chile (lo contará en una entrevista en otro post), y nos recomendó que seamos agentes de cambio activo, con vocación y pasión, de esa que llega a convencer a la gente que necesitamos para abrir nuevos proyectos, no desde la crítica ni la queja, sino desde la acción, desde el ejemplo. La nuestra debe ser una peregrinación coherente. Entonces, después de eso, ¡decidí hacer este blog!

 

 

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Fuente: Seminario en Educación Montessori en la Primera Infancia, orientado a niños y niñas de 0 a 3 años que dictó —organizado por Montessori House—, la chilena Fabiola Manquez Gónzalez, directora de la Academia Montessori Chilena.

 

Cosas que hay que ver

Obviamente no vas a poder todo junto, por el tiempo y por el impacto… Te prometo, valen la pena!

1. La educación prohibida 

2. Educación a la carta:

3. El comienzo de la vida

(pongo el trailer en YouTube pero pueden ver la película completa o la serie en Netflix)

4. Imagineelephants

http://imaginelephants.com/es/

 

5. La película sobre la vida de María Montessori: Una vida dedicada a los niños

6. El maestro es el niño

(hay un trailer, se estrenará cuando nosotros estemos en Europa =)

 

7. El fenómeno de Finlandia

8. Entre maestros

9. Japón: Prohibido fracasar

Gracias a Pedagogía Montessori en Bahía Blanca!

Más:

-Coría y el mar
-La buena mentira
-Camino a la escuela
-La tierra de Óscar