Una Navidad minimalista

¡Hola! Me pareció una buena idea invitar a madres emprendedoras alineadas con Montessori para escribir en este blog. Y acá está nuestra primera invitada: Vanessa Alanis, licenciada en Historia y educadora en Kindermusik.

¡Las dejo con ella!

Throwback a un texto que escribí para el La Nación hace un par de años sobre cómo generar nuevas tradiciones a partir de un consumo responsable en las fiestas de fin de año.

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Al acercarse las Fiestas, desde mi taller de música, pongo énfasis en recordarle a la gente que los chicos prefieren jugar con sus padres antes que con juguetes caros. El hecho de ser mexicana y no tener a toda la familia cerca me permite reflexionar mucho en cuanto a consumo, compras y otros aspectos que juzgo “negativos” de la Navidad. El tiempo que perdería eligiendo regalos (y sufriendo las tiendas), por ejemplo, lo dedico a fomentar una visión diferente de la Navidad, con mis hijas y mi pareja, con mis alumnos y con cualquiera que desee escucharme.

Soy parte de una generación educada en el hiperconsumismo de los 90, así fui educada y hoy reacciono contra eso. Fuimos chicos bombardeados de regalos que no necesitábamos y no usábamos. No sé cuándo recibí la bici Aurorita o la Barbie Malibú, pero sí recuerdo la expectativa por sacar la caja de luces y pasar horas desenmarañándolas con mi mamá.

Muchos años después, me encuentro dirigiendo un taller de música para chicos. Doy gracias por tener un instrumento de trabajo que no se compra, que no se envuelve, pero sí se regala. Y si vos no sabés cantar, ¿qué podrías hacer para darle la vuelta al consumismo excesivo que invade diciembre?

Hoy en día hay una creciente tendencia al consumo responsable. El fenómeno conocido en el extranjero como #ShopLocal apoya a los comercios y emprendimientos locales. Comprar en tu barrio lo hace crecer: apoyás artesanos y diseñadores, fomentás empleos y ayudás a consolidar un sentimiento sano de comunidad.

¿Cómo generar nuevas tradiciones a partir de la conciencia del consumo responsable? ¿Cómo enseñar a los hijos que las fiestas de fin de año no son sinónimo de comprar desenfrenadamente? Acá, algunas sugerencias:

Involucrar a los chicos en la decoración de los espacios, utilizando elementos recuperados: ese Telgopor que hace meses ronda por la casa puede convertirse en la estrella para el árbol.

Donar un juguete, y que los chicos lo escojan.

Que cada uno de los miembros de la familia reciba un solo regalo. Esto será más valorado que 15 regalos, todos superpuestos (al final los chicos dejan todo tirado y vuelven a la iPad).

No tirar los envoltorios automáticamente. Utilizarlos una segunda vez: construir casitas o trenes con las cajas, jugar una carrera de autitos, empapelar una pared, llevar las bolsas al súper, conservar los moñitos para los cumpleaños.

Cantar, bailar y reír mucho, apagar el celular y guardarlo por lo menos mientras comemos.

Regalar menos es regalar más. Menos empaques, menos plástico al planeta, menos consumo y más amor, más tiempo juntos, ¡mucha música! Eso es lo que, para mí, le da el verdadero sentido a festejar.

Nota original: http://www.lanacion.com.ar/1754008-generar-nuevas-tradiciones-a-partir-del-consumo-responsable

María Montessori para niñas rebeldes

En nuestro último viaje estuvimos, entre otros lugares divinos, en Valencia. Allí pudimos conocer y capacitarnos el colegio Montessori más importante de la ciudad (más adelante haré el post sobre lo que estoy investigando, les juro que no me alcanza el tiempo, sabrán de lo que les hablo) y encontramos el ansiado libro Cuentos de buenas noches para niñas rebeldes, de Elena Favilli y Francesca Cavallo, con ilustraciones fantásticas de muchas mujeres talentosas.

¿Y adivinen quién está entre sus páginas? Sí, nuestra inspiradora María Montessori. Como les prometí en Instagram, va su página (Elena y Francesca seguro nos lo dejan compartir, porque es solo una de sus 212 páginas y seguro las alienta a comprar el libro, que está llegando al país).  En la edición final quedó “Maria” sin tilde y podríamos corregir pequeños detalles, tal vez por la traducción… pero la esencia de su vida está.

MARÍA MONTESSORI

MÉDICA Y EDUCADORA

Habría una vez una profesora que trabajaba con niños discapacitados. Se llamaba María y también era doctora. 

El lugar de poner en práctica los viejos métodos de enseñanza, María se puso a observar a los niños para entender cómo aprendían. En su escuela, a los niños no se les obligaba a hacer lo que dijera el maestro, sino que podían andar con libertad y elegir la actividad que más les gustara.

Las técnicas innovadoras de María resultaron ser muy efectivas con niños discapacitados, así que decidió abrir una escuela para educar a toda clase de niños y niñas con los mismos métodos de enseñanza. Esa escuela de llamó “Casa de Niños”.

Para la Casa de Niños, María inventó muebles de tamaño infantil: pequeñas sillas ligeras que los niños podían mover con facilidad y estantes bajos para que pudieran tomar las cosas sin pedirle ayuda a un adulto.

Maria también creó juguetes que alentaran a los pequeños a descubrir el mundo de forma práctica e independiente. En sus clases, los niños descubrían cómo abotonarse y desabotonarse la camisa, cómo llevar un vaso de agua sin derramarlo y cómo poner la mesa por sí solos.

-Los niños deben aprender a ser autosuficientes -decía-. Si saben atarse los zapatos y vestirse por sí solos, sentirán la felicidad que trae consigo la independencia.

El método de María Montessori se sigue usando en miles de escuelas y ayuda a niños y niñas de todo el mundo a crecer fuertes y libres

Fuente: Cuentos de buenas noches para niñas rebeldes, de Elena Favilli y Francesca Cavallo.

Disciplina positiva

Tengo la suerte de tener una Escuela de Familias en el jardín de mi hijo. Cada dos meses nos juntamos para reflexionar juntos, y esta vez hablamos de disciplina positiva.

¿Y qué es? Consiste en educar a nuestros hijos con respeto y asertividad, haciendo foco en:

  • Demostrar afecto, pedir las cosas con gentileza, amor, ternura
  • Brindarles apoyo
  • Mostrarles aprobación, pero sin adularlos todo el tiempo sino también indagar con ellos en qué dibujaron, por qué dibujaron tal cosa (en vez de decirle “qué lindo” las 15 veces que nos muestra un dibujo, porque en la número 16 capaz ya no le decimos nada o le mostramos poco interés y puede sentirse dolido)
  • Tener una actitud POSITIVA
  • Escuchar
  • Actuar con el ejemplo (¡fundamental!)
  • Invertir tiempo en enseñar (mejor, dicho, en preparar un ambiente del cual puedan aprender por sí mismos)
  • Planificar las actividades, para evitar algunas frustraciones
  • Hacer partícipes en nuestras actividades a los niños, para que vean que importan, que “pertenecen”
  • Darle posibilidad de elegir entre dos opciones
  • Sacarlo de un estado de enojo constructivamente: Ponerse a su altura, mirarlo a los ojos, validar sus sentimientos (“sé que te duele”, “sé que estás enojado”, “yo te entiendo”) y proponerle alguna actividad que lo motive
  • Actuar con proactividad
  • Brindar tiempo de calidad
  • Poner límites, tener autoridad, con firmeza y claridad (si le decimos que solo verá en la TV un capítulo que ve pero luego lo dejamos ver dos más, saber que no estamos siendo claros para ellos y mañana seguramente pensará que “uno” son “más”).

Nosotros lo aplicamos en casa y funciona. No es fácil, pero aprendemos cada día más, nos “corregimos” entre nosotros sin que él lo note y nos sorprendemos con los resultados. Es importante observar cómo actuamos nosotros mismos para luego ver cómo ellos nos ven. ¿Somos su mejor ejemplo en todo? Seguramente, no, y eso nos obliga a ser, incluso, mejores personas para nosotros mismos.

 

 

Cosas que hay que ver

Obviamente no vas a poder todo junto, por el tiempo y por el impacto… Te prometo, valen la pena!

1. La educación prohibida 

2. Educación a la carta:

3. El comienzo de la vida

(pongo el trailer en YouTube pero pueden ver la película completa o la serie en Netflix)

4. Imagineelephants

http://imaginelephants.com/es/

 

5. La película sobre la vida de María Montessori: Una vida dedicada a los niños

6. El maestro es el niño

(hay un trailer, se estrenará cuando nosotros estemos en Europa =)

 

7. El fenómeno de Finlandia

8. Entre maestros

9. Japón: Prohibido fracasar

Gracias a Pedagogía Montessori en Bahía Blanca!

Más:

-Coría y el mar
-La buena mentira
-Camino a la escuela
-La tierra de Óscar

Aprendamos juntos

Este blog tiene un doble propósito, en su inicio, junio de 2017:

1. Investigar en profundidad sobre Montessori con fuentes serias y confiables tanto del exterior como de Argentina. ¿Por qué? Porque me interesa como madre de un niño que es y será educado en un establecimiento educativo Montessori; como docente (nunca hice más que una suplencia en el sistema tradicional porque nunca me “cerró del todo”) y como editora de contenidos (libros y revistas).

2. Difundir la filosofía en mi país para brindarles información a aquellas personas que quieran educar a sus hijos con los principios de Montessori en casa. ¿Por qué? Porque estoy convencida de que esta filosofía nos ayuda a construir un mundo mejor. No solo en casa sino en la gran casa: nuestro universo, que tanto nos necesita.

¿Cómo lo haré?

  • Contándoles lo que observo en mi hijo, “un niño montessoriano”, tal como lo describió el director del jardín donde asiste, y cómo implementamos los principios en casa.
  • Asistiendo a los cursos donde me inviten para compartir con ustedes lo aprendido.
  • Entrevistando a referentes del país y del exterior (ya tenemos varios confirmados, ¡quisiera que el día tuviera 48 horas para poder hacer todo lo que quiero hacer!)
  • Invitándolos a asistir a los (cada vez más) cursos y talleres que se dictan en Argentina, porque es mucho mejor aprender de manera presencial el método que de manera on-line (que seguro sirve para conocerlo, y de hecho así comencé yo también).
  • A mediano plazo, ¡organizaré nuestros propios cursos!

Listo, marido ya está por servir la cena (sí, él cocina; yo cambio los cueritos) y L. ya vio suficiente TV acá al lado mío (sí, los niños montessori ven TV, en su justa medida, que no siempre es fácil de controlar, claro. Pero por nosotros, no por ellos, ya “hablaremos” de esto!). ¡Ciao!